La
idea del matrimonio nació en la mente de Dios. Raymond. T. Brock comenta: “El
matrimonio fue pensado para los hijos de Dios. Se originó en el pensamiento del
mismo Creador y es sancionado en el cielo para que sea practicado en la tierra
con reverencia y responsabilidad”. Andrés Blackwood dijo al respecto: “Cuando
Dios dirige el establecimiento de un hogar, dos principios generales se dejan
ver con toda claridad. En primer lugar, los planes para el
matrimonio se forjan en el cielo. En su propio tiempo y de su propia manera. Dios
hace que se lleguen a conocer las dos vidas que él ha destinado como compañeros
mutuos para toda la vida. La segunda parte principal constituye un contraste marcado
porque aquí el énfasis es sumamente práctico. Los planes hechos en el cielo
tienen que ser llevados a cabo en la tierra”. El matrimonio fue creado por Dios
para que la pareja lo disfrute sin egoísmo, para que se amen y se traten con
amabilidad. San Agustín, teólogo y filósofo del siglo cuarto, observaba: “Si
Dios hubiera querido que la mujer gobernara al hombre la hubiera hecho de la
cabeza de Adán. Si hubiera querido que fuera su esclava, la hubiera sacado de
los pies del hombre. Pero Dios hizo a la mujer del costado del hombre porque
quería que le sirviera de ayuda y compañera a Adán”. También, Myer Pearlman
expresa: “La mujer fue sacada de debajo del brazo del hombre para que fuera
protegida por él y cerca del corazón para que la amara”.
En
el jardín del Edén, el Creador estableció las bases para que un matrimonio sea
feliz. La primera base fue:
La
separación
Es
el primer paso es dejar algo. Uno debe separarse de ciertas relaciones para
unirse con la persona escogida. Tanto el hombre como la mujer tienen varias
cosas que dejar: ciertas amistades, las costumbres personales rígidas, la vida
de soltero, etcétera. No obstante, Dios va más allá con una demanda
sorprendente: “Por tanto dejará el hombre a su padre y su madre”.
¿Separarse de la familia? Así lo dice el Creador.
Unirse
a su esposa
Es
el segundo principio. Después de separarse, unirse.” Y se unirá a
su mujer” (Mateo 19:5). Este es el aspecto personal y afectivo del matrimonio.
La frase “se unirá” en hebreo, lenguaje en que se escribió el antiguo
testamento, encierra la idea de acercarse, pegarse, ser leal. El
matrimonio es como si dos hojas de papel se juntaran cuidadosamente con
pegamento, cuando el pegamento se seca, las dos hojas no se pueden volver a
separar. Si las tratas de desunir, se rompen.
Y
serán una sola carne
Es
el tercer fundamento. Este aspecto tiene que ver con la relación sexual, la
unión física. Pero la relación sexual es solamente el punto de partida de una
gran aventura para conocerse mutuamente, en lo físico, en lo psicológico y lo
espiritual.
Estas
son las tres dimensiones que incluye las bases del matrimonio.
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