El matrimonio
exitoso está basado en un buen noviazgo. En un noviazgo que no sea por
apariencia física solamente, se deben evaluar otras características. En
principio, no debe ser un noviazgo por lástima, no se puede jugar con los
sentimientos de las personas; por interés económico, ya que el dinero en sí no
hace feliz a la persona; por influencias de los demás, porque eso sería un
noviazgo forzado. Tampoco puede ser por temor a la soltería, ya que sería un
noviazgo suicida; condicionado por la prueba de amor; si la joven acepta esta
condición, se convierte en esclava del malhechor; ni por rivalidad, para hacer
sentir mal a la pareja anterior, porque esta maldad es regresiva y puedes
pagarla muy caro.
¿Qué es el Noviazgo?
Para estar
consciente del verdadero significado del noviazgo, es necesario definir que es
el noviazgo. El noviazgo es un compromiso adquirido de un joven con una
jovencita con el fin de contraer matrimonio. En este período la pareja debe
procurar tener pleno conocimiento de las cualidades emocionales, morales,
físicas, intelectuales y el nivel espiritual del pretendiente antes del
matrimonio. En esta etapa se determina si se realiza o no la ansiada marcha
nupcial. Esto nos sugiere que para ejercer un noviazgo efectivo, conforme al
fin que debe cumplir dicho compromiso.
Es de muchísima importancia conducirse sabiamente y cumplir con la función principal que nos
indica el noviazgo. Que la pareja se conozca mutuamente.
Para que esto
sea una realidad, es de vital importancia aplicarse lo que dice el rey Salomón:
“sabiduría ante todo adquiere sabiduría.” (Prov. 4:7). Si tiene falta de
sabiduría aprópiese de lo que dice Santiago: “Si alguno de vosotros tiene falta
de sabiduría pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche y
le será dada” (Santiago 1:15). La verdad es que sólo la sabiduría divina les
puede librar de los peligros existentes en el período del noviazgo.
Un noviazgo que
conduzca a un matrimonio feliz, no debe existir complejo de inferioridad, mucho
menos de superioridad. Un noviazgo exitoso se realiza cuando se llega a una
edad razonable. Los consejeros matrimoniales se inclinan a creer que la edad
apropiada es a los dieciocho años.
En un noviazgo
debe existir buena comunicación. El diálogo es el timón en toda relación.
Mediante la comunicación debe conocerse el perfil interno de la pareja:
caracteres, manera de ver la vida, sus gustos recreativos, vocación, costumbres
hogareñas y aun sus defectos personales..
En el noviazgo,
cada cita es muy importante para conocerse mutuamente y conducirse por la línea
correcta.
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